
Cuando ya no eres quien eras (y eso incomoda): identidad profesional en transición
Hay momentos en la vida profesional en que todo “se ve bien” desde afuera, pero por dentro algo se empieza a mover.
No necesariamente ocurre una crisis visible. No siempre hay un quiebre o un evento específico. A veces, el cambio comienza como una incomodidad sutil: Una sensación de distancia con tu propio rol, un cansancio distinto, una pérdida de entusiasmo que no se explica solo por carga laboral.
Y entonces aparece una frase que muchas veces cuesta admitir en voz alta:
“Creo que ya no soy quien era, y no sé qué significa eso para mí.”
Esta etapa es más común de lo que se reconoce, especialmente en líderes con trayectoria. Y lejos de ser un problema, suele ser una señal: Estás cambiando por dentro antes de que tu carrera alcance a reflejarlo.
1.- La incomodidad no es debilidad: Es evolución
En la cultura ejecutiva, la incomodidad se interpreta como alarma. Como algo que se debe “resolver” rápido. Pero en procesos profundos de crecimiento, la incomodidad suele ser un síntoma sano: Indica que hay una actualización interna ocurriendo.
El punto es que esta actualización no siempre es cómoda porque:
– Rompe narrativas antiguas (“yo soy así”, “yo siempre he liderado así”)
– Cuestiona la identidad (“si no soy esto, entonces ¿quién soy?”)
– Obliga a revisar creencias que antes daban seguridad
Por eso muchas personas intentan apagar esta incomodidad con productividad, más metas, más control. Pero lo que en realidad necesitan es dirección interna.
2.- Cuando tu rol sigue igual, pero tú ya cambiaste
Uno de los mayores desafíos del crecimiento profesional es saber si tu contexto puede mantenerse estable mientras tú ya estás viviendo una transformación. Es ahí donde aparece el cuestionamiento interno.
Sigues en la misma posición, con los mismos resultados, con el mismo reconocimiento, pero ya no te llena igual. A veces incluso te pesa. No porque estés fallando, sino porque estás en un umbral.
En mentoría lo veo con frecuencia: Líderes altamente competentes que han sostenido años de desempeño impecable, pero que empiezan a sentir que están operando desde una versión antigua de sí mismos.
Y cuando eso ocurre, comienzan preguntas como:
– ¿Esto aún me representa?
– ¿Estoy liderando desde propósito o desde costumbre?
– ¿Estoy avanzando, o solo sosteniendo?
Es ahí donde muchas carreras “exitosas” necesitan evolucionar hacia carreras con sentido y coherencia.
3.- Identidad profesional: Lo que sostienes versus lo que realmente eres
Nuestra identidad profesional no se construye solo por lo que hacemos. Se construye por:
– La historia que nos contamos sobre nuestro valor
– Los logros que nos definieron
– Las validaciones que recibimos
– Lo que aprendimos que era “ser exitosos”
Entonces cuando cambias por dentro, no solo cambias de intereses: Cambias de identidad. Y eso toca capas profundas.
Por eso la transición se siente tan intensa: No es un cambio de estrategia, es un cambio de estructura interna.
Y aquí hay un punto clave que trabajo con líderes: La versión que te trajo hasta aquí no siempre es la versión que te va a llevar al siguiente nivel.
4.- Tres señales de que estás en transición (aunque estés “bien”)
Estas son señales típicas de un ciclo de transición de identidad profesional:
1) Resultados, pero desconexión:Sigues logrando, pero sin sentirte conectado con el proceso.
2) Cansancio emocional (no solo físico):No es agotamiento por carga laboral. Es agotamiento por sostener un rol que ya no calza.
3) Necesidad de redefinir “éxito”:Lo que antes era motivación ahora se siente vacío. Empiezas a buscar propósito, contribución, impacto, legado.
Estas señales no indican crisis. Indican madurez profesional.
5.- ¿Qué hacer cuando ya no eres quien eras?
Aquí el error más común es apurarse: Cambiar de trabajo, renunciar, reinventarse de golpe, abrir diez frentes nuevos.
Pero cuando lo que está cambiando es tu identidad, el primer paso no es moverte hacia afuera, sino reordenarte por dentro.
Tres acciones estratégicas:
A) Nombrar el cambio con claridad: No se trata de “estoy mal”, sino de “estoy cambiando”. Ponerle nombre baja ansiedad y abre foco.
B) Revisar tu narrativa profesional: ¿Qué historia te cuentas de ti? ¿Desde qué identidad estás liderando hoy? ¿Esa identidad sigue vigente?
C) Diseñar tu siguiente etapa con intención: No desde presión externa, sino desde coherencia interna. Aquí es donde el acompañamiento correcto acelera la claridad.
6.- Liderazgo consciente: El siguiente nivel no es más esfuerzo, es más alineación
A mayor trayectoria, mayor sofisticación del desafío. El siguiente nivel no siempre es una promoción. A veces es una transformación:
– Liderar sin desgaste
– Tomar decisiones desde propósito
– Mejorar presencia y comunicación ejecutiva
– Fortalecer autoridad sin rigidez
– Construir influencia desde identidad auténtica
Esto es especialmente relevante en entornos ejecutivos: porque un líder alineado no solo rinde mejor, también impacta mejor, inspira más y sostiene cultura.
El cambio interno es el verdadero punto de partida
Si este nuevo ciclo te encuentra distinto, cuestionando o incómodo, no lo minimices. Puede ser la señal más clara de todas: Ya no eres quién eras, y eso no es pérdida. Es evolución.
El desafío no es volver a sentirte como antes. El desafío es convertir este momento en un proceso de claridad, redefinición y expansión consciente.
Si hoy estás liderando desde un lugar que ya no te representa del todo, o sientes que estás listo para el siguiente nivel pero necesitas orden, lenguaje y estrategia, este es exactamente el tipo de transición que trabajo a través de:
– Capacitaciones ejecutivas para equipos y líderes (liderazgo, comunicación, influencia, cambio cultural)
– Mentorías personalizadas 1:1, para redefinir identidad profesional, tomar decisiones estratégicas y sostener el siguiente ciclo con coherencia
